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Inseguridad Jurídica

Nos referimos aquí con este concepto  a la incertidumbre que se plantea a la hora de decidir una inversión empresarial, motivada por los continuos cambios que se producen en la legislación fiscal, laboral, mercantil, …  en España.

A ello hay que añadir que nuestras  normativas son un verdadero laberinto. Leyes, reales decretos ley, reales decretos, órdenes ministeriales, leyes autonómicas, disposiciones municipales, …… Si esta situación dificulta enormemente la toma de decisiones de gestores nacionales, imaginemos cuales son las que van tomando los inversores internacionales ante esta situación.

Sin ir más lejos la reciente reforma laboral se ha materializado mediante un Real Decreto Ley, disposición que da potestad al Gobierno a hacerla entrar en vigor de manera inmediata,  como así ha sido, alegando motivos de extrema gravedad y urgencia. No obstante se va a tramitar como proyecto de Ley en el Parlamento, para que se puedan introducir las modificaciones consensuadas con los grupos allí presentes. Es decir, hoy ya está en vigor dicha reforma  pero no sabemos cuál va a ser su exacto contenido dentro de un mes, una vez aprobada por el parlamento.

La inseguridad jurídica es una de las principales barreras de entrada de inversores empresariales y desgraciadamente los que legislan y gobiernan es país parece que no se dan cuenta.

Aunque las administraciones públicas es evidente que no lo practican, los inversores empresariales sí que calculan el Discounted Free Cash Flow neto de impuestos de sus proyectos. Ello obliga a hacer previsiones de ingresos, costes e impuestos a pagar a corto medio y largo plazo.

¿Cómo estimamos el Free Cash Flow neto de impuestos ante esta situación?

Poniendo en las previsiones de ingresos, costes e impuestos el peor de los escenarios posibles, puesto que no sabemos los impuestos que tendremos que pagar a medio plazo, la normativa laboral a qué atenernos, los costes medioambientales asociados a los requerimientos del municipio, comunidad autónoma o estado central, la evolución de la demanda asociada a las modificaciones tributarias de impuestos indirectos (IVA, ITP), la tributación de los dividendos, etc.

Ello hace que la TIR del proyecto salga baja y la inversión no sea aprobada por los que han de tomar la decisión, eligiendo otra localización o simplemente descartando el proyecto.

Me da la impresión que los españoles ya nos hemos acostumbrado a esta situación y no le damos importancia, pero es probable que si un “Marciano” aterrizara con su nave en nuestro país ahora mismo y analizara esta situación, pensaría que nos hemos vuelto todos unos inconscientes y  caminamos sin un rumbo claro.

Daniel Bordes Nou