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Descuento de Flujos Libres de Caja

Cualquier manual de economía y finanzas, actual o antiguo, nos aconseja efectuar un estudio de inversión, previo a la realización de la misma, para asegurar el retorno exigido de los fondos asignados en términos de rentabilidad (TIR) y plazo (Pay Back).

Las empresas suelen fijar periódicamente unos valores estándar a estas magnitudes que necesariamente se deben alcanzar para autorizar la inversión.

¿Cómo calculamos la TIR del proyecto de inversión?

♦ Fijamos la vida útil del proyecto  (“n” años).

♦ Establecemos la inversión inicial a realizar (“F0”)

♦ Estimamos los Flujos Libres de Caja de Explotación -Operating Free Cash Flow-  netos de impuesto sobre beneficios a generar durante los años de duración del proyecto (F1, F2, …., Fn)  - ver entradas del blog de los días 18 y 25 de enero de 2012-

♦ Llevamos los flujos libres de caja de explotación netos de impuestos  matemáticamente al momento de realizar la inversión (momento cero). Es decir, calculamos el flujo libre de caja descontado -Discounted Free Cash Flow o DFC- como suma de cada uno de los flujos libres de caja de explotación netos de impuestos descontados al momento cero, usando como tasa de descuento la rentabilidad anual requerida por la empresa para acometer la inversión (R).♦ Es posible demostrar matemáticamente que si de la aplicación de la anterior fórmula se obtiene un DFC mayor que cero, significa que la TIR de la inversión es mayor que R, por lo tanto superamos el objetivo de rentabilidad requerido por la Empresa.

♦ Podríamos calcular la TIR igualando el DFC a cero y despejando R de la ecuación resultante (una ecuación con una incógnita). Es difícil resolver esta ecuación sin ayuda informática, pero fácil de calcular usando por ejemplo la función TIR de MS Excel.

¿Por qué usamos el Free Cash Flow de Explotación y obviamos los costes de financiación?

De lo expuesto anteriormente se deduce que en el análisis no estamos considerando los costes de financiación necesarios para acometer el proyecto. Tal vez estemos pensando financiar la inversión con un préstamo, con un leasing, … ,o es posible que dispongamos de tesorería para acometerla, en cuyo caso dejará de rendir intereses a nuestro favor al dedicarla al proyecto. La respuesta es sencilla, los costes de financiación ya han de estar considerados al fijar la rentabilidad requerida “R”, si esta es por ejemplo del 12% y los costes de financiación estimados del 5%  significa que en términos reales estamos cubriendo esos costes y obteniendo un 7% de rentabilidad adicional.

¿Y no tenemos en cuenta el impacto fiscal de los gastos financieros asociados a la inversión?

En una primera fase podemos obviar este impacto, que siempre es favorable para la empresa, al ser los costes financieros deducibles del impuesto sobre beneficios. Con esta práctica adoptamos una postura financiera conservadora ya que si conseguimos la rentabilidad requerida sin impacto fiscal, es seguro que considerando dicho impacto todavía alcanzaríamos con más holgura el objetivo.

En todo caso si sabemos exactamente el peso de la financiación con coste financiero en el proyecto podemos ponderar la rentabilidad requerida, incorporando este efecto, multiplicándola por 1-T, siendo T el tipo tributario del impuesto sobre beneficios en tanto por uno.